llego mirar esa oscura certeza impronunciable a sentir esa gota de sudor de sabor indecible. De tu inmóvil ausencia ...entonces mi cuerpo suicida ¡atrofia cerebral! desvanecido -entre entes hipócritas sonámbulos- frente al agua del espejo alimentado de hastío en el me desconozco y duermo y sonrió.